no, no voltees...
ha caido mi sangre,
mi cuerpo se aleja,
y mi alma poco a poco se pierde...
tus ojos negros...
tu sonrisa de verano,
tu piel de rio,
tus manos llenas de estrellas,
y yo dejando el suelo impregnado de mi ser,
color negro de tu adios,
quemandome en llamas de tristeza,
ahogándome de tí,
con los ojos puestos al cielo...
buscándote;
no, no voltees,
ha caido mi sangre,
mi cuerpo se aleja,
y mi alma...
mi alma poco a poco me abandona.
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