La felicidad son los globos multicolores que pasan sobre la acera de la calle oscura iluminada por farolitos amarillos, observados a través del espejo rajado del restaurant del gato.
¿Cómo puedes hablar de una realidad sin haberla sentido? Es muy fácil hablar y creerse digno de elogio cuando se está frente a sesos sin respeto a sí mismos y menos de su prójimo que en la lejanía mueren de olvido sin piedad.
¡Cómo poder instaurar en los demás ideologías que en su alma propia no tienen dignidad -valor humano imprescindible-, ética ni responsabilidad social para la educación del hombre pobre!
La felicidad son los globos multicolores que pasan sobre la acera de la calle oscura iluminada por farolitos amarillos, observados a través del espejo rajado del restaurant del gato.
Porque mientras aquí yo escribo, cómodo y con los privilegios conferidos, se sufre allá en lo lejano, donde no llegan reales voluntades sino palabras maquilladas de verdades.
¿Qué hace suponer la vida buena cuando no hay condiciones necesarias para sobrevivir siquiera sino malgastar la vida arando en tierras muertas de pobreza?
La felicidad son los globos multicolores que pasan sobre la acera de la calle oscura iluminada por farolitos amarillos, observados a través del espejo rajado del restaurant del gato.
Las grietas en el rostro son huellas de la dureza de la vida, así como el vacío en el alma, asimismo las emociones frágiles de los buenos hombres, bajo el cemento de soberbia y promesas no cumplidas.
¿Esto me convierte acaso en vocero de los excluídos? Rotundamente no. "Es la realidad a espaldas de los que ´pagamos impuestos´ y merecemos lo que tenemos y que el resto trabaje y progrese por su cuenta. Es su problema". Qué estupidez.
La felicidad son los globos multicolores que pasan sobre la acera de la calle oscura iluminada por farolitos amarillos, observados a través del espejo rajado del restaurant del gato.
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