Y posáronse las aves delante del cielo gris,
fragmentos de mi alma cual burbújas perdidas
volaban a su alrededor,
impregnando ellas su canto en el alma del destino y en mis ojos,
y dulcemente volaron nuevamente,
entre silbidos de llanto hacia mi alma,
y silbidos jubilosos en el viento,
y dulcemente volaron nuevamente,
no se abrió mi corazón,
mi ternura estuvo perdida y mi compasión esquiva,
certeros golpes de soledad y la abrumadora incertidumbre cayeron sobre estos ojos,
mi alma en el viento sin canto y con tristeza,
y entre lo gris del presente en el negro firmamento
dulcemente volaron nuevamente,
sus besos al cielo gris,
y a posarse mis ojos tristes en otra vida.
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