miércoles, 13 de agosto de 2008

UN POEMA CON MI SANGRE DERRAMADA

Cogiste el cielo y lo tiraste delante de mis ojos,

y aún así mi corazón negro te seguia amando,

corriste y me dejaste desangrando,

y tuve que verte ir detras de él,
y no supe si llorarte o maldecirte,

pero te seguia amando,
con éste mi corazón de luto y yo de piedra;


inicié mi partida con el dolor en las manos,
por tantos y tantos poemas que te dí en vano,

por verte correr detras de él,
por no saber de tu dolor ni de mi estupidéz,


inicié mi partida dejando en pedazos mi alma desangrando,

dejando mi voz ausente en el cielo oscuro,


abandonando una vez más y para siempre tus ojos tristes,

sin saber de tu llanto a escondidas ni de tu soledad por mí,


sin saber de tu llanto a escondidas ni de tu soledad por mí.



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